Pero, uno de los presentes arrojó un conejo a la cara del dios rico y de esa manera le disminuyó su brillo. La leyenda dice así: Kukulkán (la serpiente emplumada), el dios grande y bueno, salió a viajar una vez por el planeta, en forma de hombre. Todo el mundo se ha de acordar de ti, te lo mereces por ser tan bueno. Como había recorrido todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. La obra también cuenta que, al principio, los dos dioses resplandecían por igual. Copyright © 2017 - Travel Comunicación Online, Símbolos patrios de México: cuáles son y qué significan, Los Niños Héroes, su historia y biografías. De acuerdo con la obra Historia general de las cosas de la Nueva España, escrita por Fray Bernardino de Sahagún, entre 1540 y 1585, poco después de la Conquista de México, el origen de la leyenda del conejo en la Luna surgió en Teotihuacán. Por lo que el animal blanco le preguntó qué haría para saciar su hambre: La respuesta del hombre fue, “tal vez morir de hambre y sed”. El Conejo de la Luna. — ¿Qué comes?, — le preguntó el dios bueno y bondadoso. Antes de que hubiese día, los dioses se reunieron en Teotihuacán para elegir al Quinto Sol que alumbra nuestra era actual. Entonces el dios, enternecido, acarició al conejito y le dijo: – Tú no vas a ser más que un conejito, pero todo el mundo se acordará de ti por siempre. Él tuvo miedo. Sin embargo, Quetzalcóatl siguió su peregrinar hasta que las estrellas y la Luna comenzaron a brillar. Pero siguió caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó en los cielos. El corazón del dios fue conmovido y con toda autoridad le dio el don que da origen a la mítica leyenda del conejo en la Luna. Lo intentó cuatro veces. Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Leyenda del Callejón del Beso del Estado de Guanajuato, Cárceles y prisiones que sí valen la pena visitar, Leyenda de Oaxaca: la carreta de la muerte, Aokighara: el bosque de los suicidios de Japón, Savannah, la ciudad con más fantasmas en Estados Unidos. Buscó un remanso en la orilla del camino. Después de caminar todo un día, la fatiga y el hambre se apoderaron de él cuando el Sol comenzó a ocultarse. ¿Fue Quetzalcóatl el responsable de que veamos un conejo en la Luna? El conejito, triste, se acercó a Kukulkán y le dijo: -Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí. Quetzalcóatl agradeció el gesto de bondad, pero respondió que él no comía zacate. ¿Quieres un poco? Luego el dios lo bajó a la tierra y le dijo: -Ahí tienes tu retrato en luz, para que todos los hombres en todos los tiempos logren verte. Guardar mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Tu dirección de correo electrónico no será publicada. La acción fue imitada por su contrincante. Sigue leyendo y descubre una de las leyendas mexicas más bellas, que explican el vínculo que existe entre un conejo (animal sagrado que representa a la nobleza, la fertilidad y el pulque) y la Luna. El corazón del dios fue conmovido y con toda autoridad le dio el don que da origen a la mítica leyenda del conejo en la Luna. Sin embargo, faltaba uno, por lo que eligieron a Nanahuatzin, un dios pobre. El dios rico ofreció plumas valiosas de un ave que llamaban quetzal, pelotas de oro, piedras preciosas, coral e incienso de copal. -Estoy comiendo zacate (hierba) – respondió éste. Los campos obligatorios están marcados con *. Todo el mundo se ha de acordar de ti, te lo mereces por ser tan bueno. Tocó el turno a Nanahuatzin, quien cerró los ojos y se arrojó inmediatamente. Así es como nació otra leyenda del conejo en la Luna. La leyenda dice así: Kukulkán (la serpiente emplumada), el dios grande y bueno, salió a viajar una vez por el planeta, en forma de hombre. “Después del nombramiento, los dos comenzaron a hacer penitencia y a elevar oraciones. Como había recorrido todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. — Yo no soy más que un conejillo, pero, si tienes hambre, cómeme, aquí estoy —. A lo largo y ancho del país, pequeñas y grandes comunidades, crean con sus manos, auténticas... Muchos afirman que Taxco es un destino perfecto para ir en familia, pero ¿realmente es opción... ¡Hola! Tu dirección de correo electrónico no será publicada. ¿Estás pensando visitar Nuevo León y no tienes ni idea de por dónde empezar? Al fuego también entro un águila que se quemó ( por eso el color moreno de sus alas) y un tigre que salió manchado de blanco y negro. Después, encendieron y ordenaron que el dios rico se lanzara al fuego. “Los dioses se sentaron entonces a esperar de qué parte saldría Nanauatzin; miraron hacia Oriente y vieron salir el Sol muy colorado; no le podían mirar y echaba rayos por todas partes. Con una caricia de amor, Quetzalcóatl le dijo que no volvería a ser un conejillo más. Según Fray Bernardino, la penitencia culminó a medianoche. ¿Cómo fue que su figura quedó grabada para la eternidad? De pronto, a su lado apareció un conejo que buscaba algo para cenar. Hay una leyenda maya que intenta explicar porque si miras atentamente la luna puedes ver la forma de un conejo. Entre las leyendas mexicas se cuenta que un día, Quetzalcóatl encarnó en un hombre para poder viajar por el mundo. -¿Qué estás comiendo? Volvieron a mirar hacia Oriente y vieron salir la Luna.”. — Un poco de zacate, ¿quieres?, — respondió el conejo. Al preguntar quiénes se ofrecían, el dios rico Tecuzitecatl fue el primero en responder. Entonces, levantó al conejo muy alto, hasta la Luna, donde su figura quedó grabada para siempre. Hay una leyenda maya que intenta explicar porque si miras atentamente la luna puedes ver la forma de un conejo. Entonces reposó a la orilla del sendero y, se encontraba ahí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar. -le hizo la pregunta Kukulkán al conejo. Con una caricia de amor, Quetzalcóatl le dijo que no volvería a ser un conejillo más. Después, el dios mexica lo bajó nuevamente a la tierra y le dijo: — Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos —. El buboso (de nombre Nanauatzin), ofrecía cañas verdes, bolas de heno, espinas de maguey cubiertas con su sangre, y en lugar de copal, ofrecía las postillas de sus bubas.”, cuenta el relato.